S?bado, 18 de abril de 2009

AJOS PARA SANAR.

El ajo es una planta medicinal que todos deberíamos usar y conocer, si somos observadores hay muchas personas que han vivido muchos años y eran consumidores habituales de ajos.

Sus propiedades están basadas sobre todo en la gran cantidad de azufre que contiene, además tiene calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio, vitaminas A, B, C y Nicotinamida.

Es un alimento que produce calor y sequedad, por lo tanto está indicado en todas las dolencias donde exista frío y humedad como los catarros, reumatismos, etc.

Sistema cardiocirculatorio.

Es un excelente depurador de sustancias tóxicas y por eso debemos tomarlo siempre que nos hayamos intoxicado, por ejemplo con marisco o pescado.

Disminuye notablemente los niveles de grasas como el colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico,

Hace la sangre más fluida, con lo cual previene la formación de trombos y coágulos.

Inhibe en la sangre el crecimiento y desarrollo de bacterias peligrosas como la de la meningitis, tifus, difteria, neumonías y las responsables de diferentes abscesos.

Actúa favoreciendo la disminución de glucosa en la sangre por lo que conviene a los diabéticos.

Regula la tensión arterial, sobre todo cuando está alta debido a que produce vasodilatación, disminuye el número de latidos cardiacos, de ahí que sea muy útil para prevenir y curar anginas e infartos.

Previene la arteriosclerosis con la formación de placas en las arterias.

Aparato locomotor.

En la artrosis, osteoporosis, reumatismo, al favorecer la eliminación de residuos tóxicos de las articulaciones y aumentar la microcirculación con el consiguiente aumento de nutrientes y minerales al hueso y articulaciones.

Aparato digestivo.

Es un antibiótico potente, elimina las bacterias perjudiciales y respeta la flora bacteriana (bacterias intestinales buenas).

Elimina los gases intestinales y las putrefacciones.

Favorece las digestiones al ayudar a las segregaciones salivares y gástricas.

Previene y cura la apendicitis.

Mata toda clase de parásitos intestinales, tipo larvas y lombrices.

Corta la diarrea y es laxante en el caso de estreñimiento.

Aumenta la secreción biliar y estimula su expulsión desde la vesícula al tubo digestivo.

Órganos sexuales.

Úsalo en el caso de tener impotencia o frigidez, aumenta además el apetito sexual.

En la mujer regula la regla, la favorece, y la hace más abundante. No usarlo si hay cualquier hemorragia o exceso de sangrado al menstruar.

Aparato respiratorio.

Desinfecta todo: garganta, faringe, bronquios, útil en resfriados, bronquitis, neumonías.

Expectorante y descongestionante.

Bueno en el asma.

Sirve para limpiar los efectos del tabaco a nivel pulmonar.

Piel.

Cicatriza heridas que no cierran. Se fríen ajos en aceite de coco y se echa la herida.

En los piojos y caspa untar la cabeza con ajo y miel.

Aplicado externamente quita las verrugas.

Útil en el herpes y en los hongos externos e internos.

Sistema endócrino.

Aumenta el funcionamiento de la glándula tiroides, por lo cual está indicado en la obesidad y el hipotiroidismo.

Estimula la liberación a la sangre de la insulina por parte del páncreas por lo que ayuda en la diabetes a regular los niveles de glucosa.

Favorece la secreción de corticoides internos por las glándulas suprarrenales, de ahí la clave de todas sus propiedades, pues ya se sabe que la medicina utiliza los corticoides en procesos alérgicos, problemas pulmonares, reumatismos.

Sistema inmunitario o defensivo:

Fortifica las defensas frente a cualquier clase de infección (bacterias, virus, hongos, parásitos), como por ejemplo: En la peste de Toulouse en 1620 usaron el ajo cuatro ladrones para saquear las casas en las que estaban los que habían muerto por esa enfermedad, después confesaron su secreto.

También impide y previene cualquier clase de cáncer.

Aparato urinario:

Estimula la formación abundante de orina, con lo que ayuda a eliminar toxinas.

Sistema nervioso:

Se sabe que el ajo es un antidepresivo por excelencia, debido a que aumenta enormemente la vitalidad, y por consiguiente la calidad de vida.

Mantiene la mente despejada y lúcida.

 

Queridos amigos espero que a partir de ahora utilicéis el ajo crudo a diario en vuestra alimentación, por ejemplo añadiéndolo a las ensaladas, untándolo en el pan tostado, o con la famosa receta catalana del allioli (ajoaceite), se machaca una cabeza de ajos con sal y se va añadiendo, dando vueltas con el mortero, aceite de oliva, debe quedar una salsa espesa.

Si queréis saber la dosis diaria recomendable sería un diente de ajo al día, pero en casos de dolencias graves, como reumatismo deben tomarse varios. Siempre tiene mucho más poder curativo en estado natural que en forma de cápsulas, una forma de tomarlo si sienta mal o se repite es cortándolo en trocitos echándolo con un poco de agua en un vaso y beberlo como si fuera una pastilla sin masticarlo. Que te cures.

 

CURA TIBETANA DEL AJO.

La creencia de que el ajo (Allium sativum) es una de las respuestas de la naturaleza a todo tipo de enfermedades graves se remonta hasta Egipto, cerca de 1500 A.C., según los expertos.

¿Qué es la cura tibetana del ajo?

Es una cura a base de ajo macerado, según una receta encontrada en un monasterio budista del Tibet. Desintoxica el cuerpo.

Ingredientes para la cura tibetana del ajo:

350 gr. de ajos crudos, pelados y triturados.

¼ de litro de Aguardiente o alcohol de 70º para uso interno

Elaboración de la cura tibetana del ajo

Poner los ajos triturados junto al Aguardiente o alcohol dentro de un tarro de cristal.

Cerraremos el bote bien fuerte y lo pondremos en el refrigerador (nevera) durante 10 días. Después de estos días lo filtraremos con un colador de gasa o tela fina. Este líquido lo volvemos a meter en el tarro y lo tendremos en la nevera durante 2 días. Tras los 2 días ya está listo para tomar.

Modo de empleo y dosificación de la cura tibetana del ajo

Lo tomaremos en gotitas, con un poco de agua o leche, antes de las tres comidas principales. Es un tratamiento de 12 días. El primer día se toma una gota en un poco de agua o leche antes del desayuno, dos gotas antes de la comida y tres antes de la cena, se debe de ir añadiendo una gota durante los siguientes días antes de cada comida hasta llegar a 18 gotas que será en la cena del 6º día.

A partir del 7º día se irá disminuyendo una gota antes de cada comida hasta llegar a una gota que será en la comida del 12º día, en la cena de este día y para terminar el tratamiento se tomarán 25 gotas.

Según la tradición, no puede repetirse el tratamiento antes de 5 años.

Ventajas o beneficios de la cura tibetana del ajo

Mejora el sistema inmune fortaleciendo así nuestra resistencia frente a las infecciones. Ayuda a eliminar el colesterol.

Es de gran eficacia para la hipertensión y los problemas de circulación

Según el manuscrito tibetano, sus beneficios son los siguientes:

Limpia el organismo de las grasas y lo libera de los cálculos depositados.

Mejora el metabolismo y disminuye el peso del cuerpo llevándolo al peso normal.

Deshace los coágulos de sangre y vuelve más elásticos todos los vasos sanguíneos curando también la arteriosclerosis.

Cura la isquemia, la sinusitis, la hipertensión y las enfermedades bronco-pulmonares.

Cura el diafragma y el miocardio enfermo.

Hace desaparecer el dolor de cabeza.

Cura la trombosis del cerebro, la artritis y la artrosis.

Cura el reumatismo, la gastritis, las úlceras de estómago y las hemorroides.

Absorbe todo tipo de tumores internos y externos.

Cura los disturbios de vista y oído.

En general todo el organismo se recupera.

Inconvenientes de la cura tibetana del ajo

El primer inconveniente es que es una lástima que si te va bien no lo puedas repetir como mínimo una vez al año. Eso, por lo menos, es lo que dice el manuscrito. Científicamente, a priori, no tiene ninguna contraindicación conocida actualmente.

Las personas con un estómago muy débil o fácilmente irritable deberán observar que tal les sienta el remedio.

No deben tomarlo las personas con úlceras intestinales.

En general todas las personas que tomen alguna medicación (sobre todo si es “para no tener la sangre espesa” o sea anticoagulantes) es conveniente preguntar primero al médico o especialista.

Observaciones de la cura tibetana del ajo

El color verdoso que adquiere el alcohol macerado con los ajos es completamente normal debido a ciertos principios activos que contiene el ajo. Una vez el preparado está listo hay que guardarlo en la nevera o frigorífico, si bien en caso de realizar un viaje puede llevarse en un botecito de cristal con cuentagotas para no interrumpir el tratamiento. Durante los primeros días pueden producirse manifestaciones y reacciones como erupciones cutáneas, mareos o dolor de estómago. Muchas de estas causas son debidas a la acción desintoxicante del ajo en nuestro organismo.


Publicado por titosotelo @ 12:06  | Culturales
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