Martes, 14 de diciembre de 2010
Sin pudor, por Arturo P?rez Reverter.
Cada vez que doy un paseo veo m?s tiendas cerradas.
en los ?ltimos tiempos, la esperanza, menor cada d?a, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto depend?an el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria en ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual cr?dito no llegara, o a no tener con qu? pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusi?n abrieron, languidec?an su trabajo y sus ahorros. Mor?an tantos sue?os...
Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por pol?ticos golfos y sindicalistas sobornados que todav?a hablan de clase empresarial como si todos los empresarios espa?oles tuvieran yate en Cerde?a y cuenta en las islas Caim?n. Ignorando las ilusiones deshechas tanta gente con ideas y fuerza, que arriesg?, pele? para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia econ?mica de los ?ltimos tiempos y tambi?n por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligaci?n de prevenirlo y no quisieron,
Algunas, las de toda la vida, hab?an sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vac?o, el r?tulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes s?bitas o las desgracias inesperadas. Es una sensaci?n de p?rdida irreparable, aunque s?lo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de a?os, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que preced?an a la apertura, y despu?s la inauguraci?n, todo flamante, due?os y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales est?n cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusi?n, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.
En lo que va de a?o, la relaci?n es como de una lista de bajas despu?s de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de m?sica cl?sica, una estupenda tienda de vinos, una ferreter?a, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librer?a, dos buenas panader?as, una galer?a de arte, una sombrerer?a, una mercer?a e innumerables tiendas de ropa,y tambi?n una jugueter?a grande y bien surtida (esa fu? un golpe duro, por lo que representa). Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensaci?n que, quienes fuimos ni?os (cuando no hab?a televisi?n, ni videoconsola, ni nos hab?amos vuelto todos -cr?os incluidos- completamente cibergilipollas) conservamos del tiempo en que una jugueter?a con sus mu?ecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cart?n, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar m?s fascinante del mundo.
Ahora hablamos de crisis cada d?a. Hasta los putos pol?ticos y las putas pol?ticas, que no es lo mismo que pol?ticas putas, (ah?rrenme las putas cartas) lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estad?sticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no s?lo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llev?ndose a todo cristo por delante. Un Gobierno c?nico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenci?ndonos, entre unos y otros, a ser un pa?s sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la econom?a clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un reba?o analfabeto, sumiso, de alba?iles, putas y camareros, donde los ?nicos que de verdad van a estar a gusto, sinverg?enzas aparte, ser?n los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y v?mito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habr?n retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus ping?es jubilaciones por los servicios prestados a s? mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre c?mo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el r?tulo se traspasa.
As? que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos ten?as la esperanza de verlos colgados de una farola.
P.D. Y de todo ello tienen gran culpa de lo que ocurre los est?magos agradecidos a la Zeja: titiriteros del mundo del espect?culo del "No a la guerra" y el "Nunca m?is", los subvencionados mediante subsidios miserables y asquerosos 400 ? por un voto y los millonarios sindicatos y sindicalistillos de izquierda. Pero sobre todo: la culpa de lo que ocurre es de los votantes aborregados de la izquierda nazional-socialista..., de todos aquellos que votan Bloke, PNV, ERC, IU, CC, PAR, P$O?. Unos por ignorantes, componentes de la masa borreguera de la Zeja (*) y por no querer indagar la verdad de nuestra historia y de la historia de la izquierda en Espa?a... Y otros, a los que todav?a no les han tocado su bolsillo y lo que les ocurra a los dem?s les importa poco o nada.

Publicado por titosotelo @ 22:10  | Culturales
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