Jueves, 13 de febrero de 2014
Calcetines, un precioso chucho callejero de unos cinco años, ha demostrado una vez más la veracidad del mito de la fidelidad canina al hombre. Calcetines llegó un día del pasado noviembre al hospital Xeral Calde de Lugo, en una persecución de varios kilómetros a la ambulancia en la que su amo agonizaba. "Llegó exhausto desde un pueblo y no quiso moverse de urgencias, donde internaron a su dueño. Pero el hombre murió, probablemente no tenía familia, pues nadie preguntó por él, y el perro se negó a abandonar las inmediaciones de urgencias", explica José Ansede, uno de los miembros de seguridad del hospital en el que cuidan ahora a Calcetines. Pasaron los días y la tremenda muestra de fidelidad a su amo del chucho conmovió al personal del centro médico, que empezó a alimentarlo cada día. "Al principio estaba esquelético, pero todos le cuidamos y hoy está gordito. Además, se pasa el día durmiendo, esperando la noche, que es cuando se incorpora al turno de guardia y recorre el hospital con nosotros", dice Juan Méndez, otro de los miembros del excelente servicio de seguridad del hospital. El resto del personal de seguridad como Ángel Rubinos y Carlos Gutiérrez, se encargaron también de darle al animal calcio y diferentes vitaminas, mientras casi unánimemente la plantilla del hospital, casi mil trabajadores, participó recientemente en una colecta de 20 duros para hacerle una buena caseta al can.

Publicado por titosotelo @ 15:53  | Culturales
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