01 de abril de 2020
DIARIO DE UN ANORMAL Capítulo IX
Doblo la esquina para entrar en la verdulería del pakistaní y…
¡Me cago en la leche! ¡El ejército en la calle!
¡Ya sé por qué no sale la gente de sus casas! ¡Es un golpe de Estado!
Sorprendidos al verme, a dos soldados se les cae el fusil al suelo del susto cuando me doy de bruces con ellos.
- ¡Alto! –Grita otro desde un Jeep.
Me quedo petrificado. Alzo las manos con un rollo de papel en cada una de ellas. Quedo a la espera de acontecimientos.
Un cabo de infantería se acerca a mí dando grandes zancadas. Se detiene a un metro y me observa perplejo. Me mira con la misma curiosidad científica de un biólogo ante un espécimen nuevo de escarabajo pelotero. Después, con su teléfono de campaña, grande como un zapatófono llama a alguien:
Cabo: - Mi teniente, tiene usted que venir a ver esto. Hemos interceptado a … ¡El pato Lucas!
Teniente: -Ya les dije en el cuartel que esto no es un simulacro. ¡Deje de hacer el payaso jugando con el teléfono o le arresto y va a hacer más guardias que Cascorro!
Cabo: - Mi teniente, que no es una broma. Espero órdenes. No sé qué hacer. En las maniobras nunca habíamos practicado estos ejercicios…
Teniente: -Pues lo primero es pedirle el Santo y Seña y si no se lo sabe, le registra a ver si porta armamento. Joder que parece usted un recluta novato.
El cabo se dirige a mí y me pregunta:
- Santo y Seña
Supongo que quiere que me identifique.
-GILIPOLLAS – Le contesto.
Y por un momento observo que su actitud se relaja y deja de apuntarme con el fusil.
Cabo: - Mi teniente, que se sabe la contraseña. ¿Le dejo pasar?
Teniente: - Ni se le ocurra cabo. Si va disfrazado de Pato Lucas es evidente que es un espía. ¿No se lo enseñaron en el cursillo de ascenso o es que le dieron los galones en la tómbola??
Cabo: - ¿Lo fusilamos entonces?
Teniente: ¿Pero qué coño lo va usted a fusilar, subnormal? Póngale bajo arresto mientras llamamos a la Guardia Civil por si es un paisano. Esto no es competencia del ejército, de momento…
Hasta la careta del pato Lucas hizo una mueca de horror…
-No, por Dios – le digo al cabo - ¡A la Guardia Civil otra vez no! Por favor cabo, déjeme el teléfono para aclararle al teniente la situación.
Cabo: Que el pato Lucas quiere hablar con usted. ¿Da su permiso mi teniente?
Teniente: - ¡Joder que tropa! Como se entere de esto el general me degrada a cabo furriel. Ande, que se ponga a ver que explicaciones me da.
Me alarga el enorme teléfono y me pongo al habla con el oficial. En mi desesperación sólo se me ocurre decir:
- ¡Viva España! - Y me pongo a tararear el Himno Nacional- LO LO LO LO LOLOLOLOLO…
El teniente comienza a voces:
-¡Me cago en la corneta de Franco !”. ¿Qué es eso?
El cabo me quita el teléfono bruscamente y llama a dos soldados que había cerca partiéndose el culo de la risa. – Que no se os escape este pájaro. – les ordena.
Poco a poco se fueron arremolinando a mi alrededor más y más tropa. Mirándome curiosos y haciendo graznidos de ganso y bromeando con la situación. ¡Como si tuviera maldita la gracia!
-¿Dónde has dejado al tío Gilito? - ¿Qué se cuenta Bugs Bunny?
- ¡Porky porky, nuestro rey…! – comenzaron a cantar tres legionarios barbudos.
Todo el vecindario asomado a los balcones y ventanas, pero guardando un silencio sepulcral para oír la conversación. Grabando el momento con sus móviles.
Rodeado, sin escapatoria posible, sin saber que hacer, angustiado, aterrado y escuchando ya de fondo la sirena del coche de la Benemérita. Comprendí por fin para que llevaba la gente tanta cantidad de papel higiénico.
Los soldados hacen un pasillo para dejar acercarse al coche patrulla hasta que para a mi altura. También ha llegado el teniente en el mismo instante en un Land Rover blindado.
El Guardia Civil baja del coche y alza sus brazos y mirada al
cielo mientras se arrodilla beatamente:
- ¡Pero Zeñó mío ¡. ¿Se pué zabé que te he hecho yo pa este castigo?
- ¿Sabe usted quien es este individuo, agente? – Preguntó el teniente.
Y el Guardia sin dejar de implorar a una enorme cantidad de Santos le dijo medio llorando al oficial:
- Zi, Mi Teniente. Pero déjelo ir a tomar por culo. Es inofenzivo…
- ¿Quiere decir que es una especie de tonto del pueblo?
- No mi teniente. Es GILIPOLLAS. –Aseveró el guardia.
- Eso se lo vengo yo diciendo al cabo desde el primer momento. Pero no me ha hecho caso, teniente. – Le digo al militar para dejar el asunto definitivamente zanjado.
Se vuelve hacia mí con actitud marcial pero muy arisca y con un tono de voz con muchos decibelios:
Teniente: - ¡Conteste cuando se le pregunte! Y otra cosa: Para hablar conmigo, primero se quita esa risión de careta que lleva. – toma aire- Además, no puede usted ir por la calle libremente como si viniera de una despedida de soltero. ¡Estamos en guerra contra el bicho!
Indudablemente, esta gente ha tomado el Congreso y bombardeado ya el Palacio de la Moncloa. La cosa debe ir en serio cuando hablan del presidente como el bicho…
Me quito el sombrero negro y la careta. No me he quitado la crema verde de pepinillo y tengo la cara como un zombie.
- ¿Pero qué cachondeo es este? -El teniente ya está evidentemente harto de la situación. - ¡No aguanto más gracias que las que me cuelgan…!
Cabo: -MI teniente, que llama el coronel preguntando qué hacemos aquí parados. - Y le larga el teléfono al oficial.
Teniente: - A la orden de usía mi coronel. Tenemos aquí al Pato Lucas o a un marciano. No lo sabemos todavía. La situación es confusa…
El coronel debe estar despotricando porque el teniente tiene que apartar el auricular de su oreja.
Para que el coronel sepa que yo estoy de su parte, me acerco al teléfono que porta el teniente y vuelvo a gritar a todo pulmón:
- VIVA ESPAÑA. - LO LO LO LO LOLOLOLOLO…
La bronca del coronel ha debido ser monumental porque el teniente hace ademán de sacar su arma, pero algo la retiene enganchada y varios soldados tienen el tiempo justo de inmovilizarlo.
- ¡Yo a este gilipollas me lo cargo! – grita mientras es sujetado por un par de soldados.
Salgo a escape hacia la tienda del pakistaní mientras el oficial sigue gritando.
Hammad, el dueño de la tienda, está detrás de un mostrador cutre con una báscula del año de la pera.
- Patatas guenas, berejenas… todo barato. Todo oferta. Pero tú coge guante para meter género en bolsa. Si tú enfermo yo ruina. Si tú toca boca con mano desnuda tú cae malo.
Me pongo unos guantes de plástico que tenía colgados de un gancho y meto en la misma bolsa algo de fruta, una lechuga, ajos y un kilo de patatas. Me acerco al mostrador para pagar la compra.
-¡Pero tu Gelipolla! – exclama – ¿ Cómo peso cosas distintas en misma bolsa?. Artículo distinto precio cambia.
Pues mira no lo sé – En mi país se dice que el cliente tiene siempre la razón. Haz lo que tengas que hacer y no me calientes que para lo temprano que es, ya llevo yo un día que ni te cuento.
Y separa las cosas en bolsas distintas para pesarlas.
-Oye, Oye – Hammad, le digo con cierto retintín. – Me he fijado en que tú no llevas guantes. ¿No decías que manos toca boca cae enfermo?
- Si, pero no peligro- me dice muy serio. – En mi país también refranes: “Hombre que rasca culo no come uña”.

Publicado por titosotelo @ 23:44  | Graciosos
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por shivaescortsagency
06 de mayo de 2020 | 9:48

»<a href="https://callgirlescortsservice.com/"> Shiva Escorts Agency </a> 

»<a href="https://callgirlescortsservice.com/call-girl-images-photos-for-escort s/"> Best Call Girls Images </a> 

Publicado por shivaescortsagency
06 de mayo de 2020 | 9:51

Shiva Escorts Agency

»<a href="https://callgirlescortsservice.com/call-girl-solan-escorts-service/"> Escorts Service in Solan </a>