01 de abril de 2020
DIARIO DE UN ANORMAL Capítulo X
Los camiones del ejército abandonan mi calle en dirección a quien sabe dónde y ésta vuelve a quedar desierta. Salgo de la tienda de comestibles. Está comenzando a llover y eso me da la ventaja de que los vecinos ya han abandonado los balcones. Vía libre.
Me dirijo otra vez a mi casa con la compra cuando una chica y un individuo con una cámara enorme aparecen corriendo detrás de mí.
-Señor, Señor, pare un momentito. – me grita con cierto sofoco mientras me persigue.
A estas alturas de mi puñetera vida no tengo ganas de más follones y corro con las bolsas de comida como un galgo para que no me alcance.
Llego fatigado al portal oyendo las carreras de esos dos ya muy cerquita de mi.
Y a punto estoy de introducir la llave en la cerradura del patio cuando la señorita me acerca un micrófono a la jeta y comienza a hacerme preguntas extrañas:
-Hola compañeros, estamos junto a un señor que es está pasando el Decreto por el forro. Vamos a intentar entrevistarle… - Dice hablando a cámara.
-Para Tele5, Buenos días señor. Por favor: ¿Podría decirme de dónde viene usted y que hace por la calle??
-Sí, vengo de comprar patatas. ¿Pasa algo? – pregunto mientras el tío de la cámara comienza a enfocarnos a los dos.
- ¿Y cómo es que no está en su casa como todo el mundo? - Insiste.
-Porque vengo de comprar patatas. Ya se lo he dicho.
- ¿Me puede enseñar el contenido de la bolsa para ratificarlo, señor? – Joer que alcahueta la niña…
-No, usted no lleva guantes y puede ser peligroso. – le digo siguiendo los sabios consejos de Hammad.
La tipa se pone en dedo en un oído porque alguien le está hablando por el pinganillo…
- Que me dicen desde el plató que si no tiene usted miedo de que la Guardia Civil le detenga. – metiéndome el micrófono casi en la boca…
- No, porque tengo ya algunas amistades en el Cuerpo. Son casi como familia. Y El teniente de Infantería ya se ha largado.
Y me pone un pinganillo en la oreja para que oiga al de la tele.
– Le pasamos en directo con el plató. Me dice apretando el chisme hasta el tímpano.
- Hola. Me dicen por el trasto:
- Soy Ana Rosa Quintana… estamos en directo. ¿Le importaría decirnos su nombre, caballero?
-No me importa en absoluto: GILIPOLLAS- le contesto. Y se hace un silencio momentáneo.
-Entiendo que no quiera ser identificado en su situación, disculpe por la pregunta. – y sigue dale que te dale.
- ¿Cómo dice que usted tiene amistades con la Guardia Civil? ¿Existen excepciones en las normas del Gobierno? Tiene algún salvoconducto especial.?
- Mire señora, yo no sabía nada del golpe de estado. También me acabo de enterar.
Un chaval corre por la acera perseguido por dos guardias civiles como si de las olimpiadas se tratase:
- “¡Arto a la Guardia Civil!”- le grita una voz que me suena familiar.
Doy media vuelta y le saludo:
-Hola señor Guardia…”
Y el hombre sin detenerse en la carrera ni tan siquiera mirarme me contesta:
-A la paz de Dios… -contesta sin dejar de correr.
-Un tertuliano comienza a dar voces en el estudio y oigo perfectamente como exclama:
-A ver, a ver. Soy Eduardo Inda. ¿Me confirma usted que hay un golpe de estado?
- Eso me ha dicho el teniente hace un momento. – Le digo extrañado de que no lo supieran todavía en la tele.
La locutora le pregunta a la chica que tenía a mi lado a punto de sacarme un ojo con el puto micrófono:
-Sonia, ¿Nos confirmas que el ejército está dando un golpe de estado?
-Efectivamente, en la calle de al lado había un destacamento de infantería deteniendo a un señor, pero no hemos podido identificarlo con el tumulto… Además, este hombre lleva material delicado en la bolsa que no ha querido mostrar a cámara. Igual son explosivos o algo. Puede que esté metido en el ajo.
Eduardo Inda marca unos números en su teléfono móvil y grita como un reno en época de apareamiento:
- ¡Paren las rotativas, Tenemos en exclusiva un notición! Golpe de Estado, repito… Golpe de Estado. – y queda a la escucha. Tras unos segundos vuelve a hablar por su móvil:
- ¡Por supuesto que la fuente es fiable! Tiene buenas relaciones con la Benemérita y puede tratarse de un soldado de las fuerzas especiales porque lleva la cara pintada de camuflaje y ha recibido órdenes de su teniente. ¡TracaTraca!. Además, va armado con bombas de mano que lleva en una bolsa.
Y sigue la conversación con su redacción:
- ¡Por supuesto que el individuo no quiere dar su nombre… ni que fuera Gilipollas… ¡Me lo ponéis en primerísima plana y poner la foto de algún tanque o algo!
-Hombre, no me joda usted, Eduardo. Quiero permanecer en el anonimato. – le reprocho.
Se oyen también chillidos en segundo plano. Y una voz fina exclamando:
-Ya sabía yo que este gobierno de la izquierda tenía los días contados… y un taconeo como si bailase.
-A ver, a ver- dice la Susana Griso. ¿Nos confirma usted esta noticia?, ¿En qué se basa?
-Que sí, leches. Que hay un cabo y todo dispuesto a fusilar a la gente…. –contesto.
-Deja de dar saltitos como un grillo y céntrate por favor. – Oigo a la Griso por el pinganillo.
- ¿Cómo dice? – Pregunto.
-No, no es a usted, disculpe. Es a Paco Maluenda que se ha puesto a bailar jotas.
Abro la puerta del patio y me dispongo a entrar para subir a mi casa.
-No se vaya usted por favor- Vuelve a insistir la Griso. Un compañero de tertulia quisiera hacerle una pregunta:
- Venga, ligerito que quiero terminar esto lo antes posible, que todavía no he desayunado. – le contesto. Estos periodistas son muy empalagosos cuando quieren…
-¡Está hablando en clave! – Dice Inda todavía al teléfono. ¡De un momento a otro va a “Desayunar”!
-Hola, sólo una pregunta, soy José Javier Vázquez. Presentador de Sálvame. ¿Cómo van sus relaciones amorosas? ¿Está usted casado, divorciado…? ¿Tiene pareja?
- Y a ti que te importa si discuto con la Milagros o no? – y me quito el pinganillo apartando el micrófono de la niñata que me estaba agobiando ya más de la cuenta.
-¿Es usted un boina verde? – Vuelve a preguntar Susana Griso.
-No, sombrero negro. Pero me lo ha quitado el teniente.
-Amplio la noticia –dice Inda todavía hablando por su teléfono- Nuestro informante es de C.N.I.
Su nombre en clave es Sombrero Negro, repito, Sombrero Negro.
Por la acera se acercan sudorosos los guardias civiles que perseguían al chico. Por lo visto no lo habían podido detener para darle una tunda. ¡El pobre niño no llevaba ni careta ni rollos de papel del wáter…!
Y la reportera y el de la cámara se dirigen hacia ellos presurosos para hacerles alguna pregunta.
Mientras cierro la puerta escucho perfectamente las declaraciones del guardia a grito pelado:
-¿Pero que oztiass me están ustede preguntando de gorpes ni leches?. No hemos tocao al chaval porque además no le hemos podio arcansá. Ezo es un bulo.

Publicado por titosotelo @ 23:45  | Graciosos
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